Junto con el vestido y la ceremonia, el otro aspecto que más recordarás de tu boda será la comida que ofreciste. El ágape se lleva cerca de un 50% del presupuesto total del enlace, un motivo más para prestarle suficiente atención. Además, ¿a quién no le gusta disfrutar de una buena comida para celebrar un momento así?

Lo primero que debes preguntarte para elegir un catering es si realmente lo quieres o lo necesitas. Por ejemplo, si tienes claro que donde quieres celebrar la recepción es en una casa que tienen tus padres junto a la playa, será imprescindible, pero si elegiste una finca que ofrece un servicio de banquetes y la mayoría de nuestros invitados son personas mayores, quizás sea mejor optar por un banquete tradicional.

Por lo tanto, lo primero que debemos concretar es qué tipo de celebración quieres: ¿algo formal o informal? ¿En la que se haga hincapié en la comida o que sea solo un detalle antes de pasar al baile? ¿Si quieres barra libre de bebidas medias, o prefieres un par de copas por invitado pero de mejores marcas? ¿Va a ser una boda temática: boho, country, vintage…? Todos esos detalleste ayudarán a la hora de elegir un catering, si lo quieres de pie (tipo cóctel) o sentado (recomendable cuando hay personas mayores, mamás con niños pequeños…).

¿Por dónde empezar? Parece obvio, pero las experiencias vividas ayudan mucho. Si recordamos haber estado en alguna celebración de algún amigo y nos gustó su catering, pídele referencias. Los consejos de amigos y familiares pueden ser un buen punto de partida, al menos para tener cuatro o cinco empresas por donde empezar.

Cuando vayas a pedir información, tendrás que tener algunos datos claros: la fecha y hora del enlace, número aproximado de invitados, dinero que están dispuestos a gastar… En este sentido, recuerda que una cena suele ser más cara que una comida, y que un buffet cuesta menos.