Considerada una de las ciudades más emblemáticas de Europa, donde se privilegió la pintura, la arquitectura, la historia y la cultura, Milán cuenta con obras maestras como “La Última Cena”, de Leonardo Da Vinci; “La Piedad”, de Miguel Ángel; además del Duomo di Milano y el Castillo Sforzesco.

También es llamada la capital mundial de la moda, por su famoso e histórico Quadrilatero della Moda, un paseo al templo de la alta costura, donde se encuentran firmas como Armani, Prada, Ferragamo, Gucci, Dolce & Gabbana, Missoni, Valentino, Versace, EXTE, Channel, Hermes, Louis Vuitton y Trussardi, entre otros.

Ubicado en las calles de Montenapoleone, donde se encuentran los talleres de Versace, la Vía Sant Andrea, Vía Monzani y Vía de la Spiga Norte Della Catedral, a un lado de la Catedral de Milán, este epicentro europeo de la moda alberga también las tiendas de Ferrari y Alfa Romero.

Aquí, los visitantes de todo el mundo observan los escaparates de estas marcas de alto costo, que se conjugan con las grandes residencias neoclásicas, y forman parte de la atracción turística.

Por ejemplo, largas filas de visitantes esperan en la entrada del convento dominico contiguo a la Iglesia de Santa María Delle Grazie, lugar donde Leonardo da Vinci pintó en el refectorio del mismo, una de las obras más celebres del mundo: “La Última Cena”, entre 1495 y 1497.

Con sus 65 euros en mano, sus cámaras fotográficas y teléfonos celulares, 25 personas esperan pacientes cada quince minutos, el momento para ingresar al convento y observar esta obra, donde Da Vinci abandonó el método tradicional de la pintura en fresco, plasmando la famosa escena al seco.

“La Última Cena” lleva cientos de restauraciones para evitar su deterioro, la más reciente ocurrió en 1999, cuando se aplicaron varios métodos científicos para restaurar los colores originales de esta pintura.

De acuerdo a la historiadora italiana Elisabetta Sangalli, Leonardo da Vinci pintó piedras preciosas en las vestimentas de Jesús y de sus discípulos, e incluso en la túnica del primero se encuentra una esmeralda, considerada portadora de paz y símbolo de renacimiento.

Al estar frente a la catedral de estilo gótico, el turista se queda absorto por minutos, al observar la parte más alta donde se encuentra la figura de la Virgen María. La estructura de este templo esta compuesta por cinco naves, una central y dos laterales por cada lado.

Este templo que inició su construcción en 1386 y fue terminado en 1806, cuenta con un estilo arquitectónico gótico tardío, cuenta con más de 40 pilares y es atravesado por un transepto, seguido por el coro y el ábside, tiene 157 metros de largo y puede albergar a mas de 40 mil personas.

Construido con ladrillo y recubierto de mármol rosa, tiene en su estructura exterior 135 agujas y dos mil 245 estatuas que adornan su exterior. En su punto más alto se encuentra la “Madonnina”, una figura de cobre dorado de Giuseppe Perego, que representa a la Asunción.

En el interior se encuentra una gran cantidad de monumentos y obras de arte, como los sarcófagos del arzobispo Diego Hualde, de Ottone y Giovanni Vosconti, además de los tres magníficos altares de Pellegrini, que incluye la obra de Federico Zuccari, “Visita de San Pedro a Santa Agatha encarcelada”.

Además, se encuentra una de las obras de arte más renombradas de la catedral, la estatua de San Bartolomé de Marco da Agrate. El presbiterio, a su vez, es considerado una obra maestra del Renacimiento, compuesto por el coro, dos púlpitos con grandes telamones realizados en cobre y bronce y dos grandes órganos.

Es una obra monumental, donde participaron arquitectos italianos, franceses y alemanes, con ideas que llevaron a poblarla de pináculos, gabletes y adornos, durante tres siglos, pues en 1480, debido a la falta de dinero e ideas, quedó estancada.

Los detalles finales de la catedral fueron terminados ya en el siglo XX, la ultima puerta fue inaugurada el 6 de enero de 1965, aunque aún hay bloques que quedan si esculpir, en espera de ser convertidos en estatuas.

Aún así, la catedral de Milán es uno de los edificios mas destacados de Italia, y una de las catedrales cristianas mas grande de Europa.

Otro de los monumentos más interesantes de Milán es el Castillo Sforzesco, construido como fortaleza en 1368, y en la actualidad alberga algunos de los mejores museos de esta ciudad.

Fue la familia Sforza la responsable de convertir este castillo en una de las cortes más magnificas de Italia y fue Napoleón quien ordenó la demolición del castillo en 1801, y aunque fueron demolidas las torres laterales y los bastiones españoles, el arquitecto Luca Beltrami, ejecutó su restauración, devolviendo su grandeza.

Y es que, este monumento también fue gravemente dañado en la Segunda Guerra Mundial, y resultó afectado con la construcción del metro, al destruirse la fuente, y fue hasta el año 2005 cuando finalmente concluyeron las labores de restauración en la zona del cortil y en las salas del castillo.

Hoy en día, alberga el Museo de Arte Antiguo, donde se exhiben frescos de la familia Sforza y esculturas de la antigüedad, el medievo y del renacimiento, como La Piedad Rondanini, último e inacabado trabajo de Miguel Ángel.

Para recorrer el castillo se requiere de horas, ya que solo en la Pinacoteca se cuenta con mas de mil 500 obras de pintores de los siglos XIII y del XVIII. También se encuentra el Museo Egipcio, donde se exhiben estatuillas, sarcófagos, momias y mascaras funerarias.

Mientras que en el Museo de Prehistoria y Protohistoria hay objetos desde el periodo neolítico hasta la romanización. Asimismo existe en este lugar el Museo de Artes Decorativas, el Museo de Instrumentos Musicales y el Museo del Mueble.

Del castillo se hablan tantas historias y leyendas, que recorrerlo deja al turista la emoción de conocer más y más, por lo que sus pasos lo conducen a otra maravilla de esta ciudad: la Catedral de Milán.