La gabardina es un tejido que puede ser de algodón lana o fibra, sintética e impermeable al aire o al agua. Se utiliza sobre la prenda diaria, por lo que debe de ser un poco holgada.

Se utiliza para algunas labores al aire libre, a manera de rompevientos, y en climas lluviosos.

Fue creada por Thomas Burberry en 1880 para un pastor, cuya chaqueta se volvía impermeable para utilizar en el baño de sus de ovejas.

Burberry registró su diseño de patente en 1888, por lo que la fabricó en exclusividad hasta 1917.

La usaron los soldados ingleses durante la Primera Guerra Mundial, ya que en las trincheras los abrigos se volvían muy estorbosos y pesados, por lo que la gabardina mejoraba su movimiento al ser ligera e impermeable y, además, conservaba el calor corporal de los soldados durante la noche.

En Hollywood se puso de moda durante los años 1930 y 1940 en películas de gánsteres. Por lo que se popularizó y comenzó a ser utilizada por ambos sexos como una prenda básica en el guardarropa, en su clásico color beige.

Para un guardarropa completo debes de tener por lo menos tres colores básicos, beige, azul marino y negro.

Es una prenda tan versátil que puede ser utilizada con mezclilla y leggins, hasta traje de vestir.

Podemos llevarla con prendas informales o estampadas. La gabardina le da un estilo de elegancia a las prendas casuales.

Debes de poner atención en los hombros, deben de quedar alineados y que no salgan o queden estrechos, para dar estructura a tu silueta.

El largo de las gabardinas puede variar, si eres una persona de estatura alta o media, no tendrás ningún problema en utilizar cualquier tipo de largo en la gabardina. Si eres petite, te recomiendo que prefieras el largo a media pierna o arriba de la rodilla, para evitar que te reste estatura visual.